Las Talachas

Las talachas se juegan en cualquier campo de futbol “amateur”, en donde alguien esté dispuesto a pagar los servicios de un jugador que tenga algo de talento. Es una forma de vida para muchos, es una mera satisfacción para los que sienten el poder que otorga ser el dueño de un equipo.

Tomemos como muestra la liga de la Central de Abastos de la ciudad de México. Aquí el juego es rudo, se entra con todo. Se exige el máximo rendimiento. Los dueños de los equipos son los propietarios de las enormes bodegas de los productos que abastecen a la enorme capital de país y sus alrededores. Los bodegueros tienen tanto dinero y su ego es tan grande que cada semana invierten cantidades de dinero que superan por mucho lo que gasta el dueño de un equipo de tercera división profesional. Hay jugadores que llegan a ganar hasta dos mil pesos por partido.

Aunque la mayoría de los talacheros son mexicanos, es muy común que las oncenas incluyan jugadores extranjeros. Argentinos, brasileños y hasta jugadores africanos han llegado a ser contratados en la Central de Abastos. Ex profesionales y profesionales en sus primeros años, como Cuauhtémoc Blanco, son y fueron contratados por los poderosos propietarios de los equipos llaneros de la mencionada liga.

Los campos de la Central de Abastos están completamente empastados, tienen una pequeña tribuna de cemento que está techada. Pero la mayoría del público asistente contempla de pie las acciones, tras la malla metálica que rodea los tres campos de acción. Todos los jueves, viernes y sábados se juega la liga.

La pasión del juego despierta la adicción de la fortuna y se le apuesta al favorito. Cien, quinientos, mil, cinco mil pesos, ¡no es nada!. Los dueños de los equipos, bodegueros de la central, también apuestan y se cuenta que han dejado en el juego, bodegas y cargamentos enteros. Al final de cuentas son ellos quienes contratan y pagan; y son ellos mismos los que reclaman si la entrega del jugador no fue suficiente. Uno de ellos regañó a dos brasileños. Los insultos fueron humillantes El numero 4 es Lori Goncalvez, hasta hace no mucho tiempo jugaba con el desaparecido Zacatepec de la primera división A. De las talachas obtiene su sustento y por eso se resigna cuando el dueño lo humilla.

El 20 es Josimar, nunca jugó en México. En Brasil lo hizo para el Santo André y para el Palestra. Hace año y medio murió su esposa y la soledad lo trajo a nuestro país. Pero, ¿cómo llegan los futbolistas buscando las talachas?. Dicen que es de voz en voz, se quedan de ver en cualquier lugar y cargando su maleta van en busca de un partido que puedan disputar.

Aquí no hay garantías, si el jugador se lesiona, no hay mucho que hacer. Incluso, a veces, la mala intención es más reconocida que las buenas jugadas. El amor a la camiseta aquí, no existe. Al terminar el encuentro sigue la misma rutina de buscar y encontrar que hacer en las talachas.

Brasil y Argentina surten el futbol del mundo. Cada nación exporta alrededor de 600 jugadores por año. Las ganancias por las transferencias en el país amazónico, por tomar un ejemplo, han llegado a rebasar lo obtenido por la exportación nacional de cacao y plátano, mientras que para muchos argentinos ha sido el escape de la crisis arrastrada desde hace décadas.

México es uno de los destinos más buscados por jugadores de ambos países. Algunos, como Damián Álvarez, jugador del Pachuca, llegaron con todas las facilidades, incluso trajo a su perro consigo. Su carta estaba valuada en tres millones de dólares. Pero también hay aventureros que se arriesgan y vienen por cuenta propia, no importando quedar varados lejos de casa.

Otros como Gilson, fueron traídos por falsos promotores que no les cumplieron lo acordado. Preocupado por su situación migratoria, este joven de 24 años le sigue apostando al futbol para sobrevivir.

El caso de Jóse es similar. Jugó con el Deportivo Español del futbol argentino. Es del mismo barrio que el “Turco”, Antonio Mohamed, y fue el propio Tony quien lo trajo a México. Pero la mala fortuna no le ha permitido establecerse en un equipo profesional. Estuvo con Cuautitlán, en la segunda, pero se quedó sin registro. Mientras espera pacientemente la oportunidad, trabaja de barman por las noches, en un antro de la peligrosa y mal afamada ciudad Nezahualcóyotl; y durante la semana va en busca de las cáscaras de paga, las famosas talachas.

Su vivienda es sencilla. La renta no rebasa los mil pesos mensuales. Vive en iztapalapa con su familia. Un poco de mate le ayuda a recordar el hogar y a los viejos que los acompañan sólo en fotografías. Es su esposa quien lo apoya y recuerda por la que han pasado. A pesar de todo, Jóse, de 27 años, asegura que gana mucho más de lo que podría ganar en Argentina.

Otra historia es la del talentoso Leite. La samba la tiene a flor de piel. Dice que el futbol brasileño no es magia, sin embargo es capaz de suspender el balón en el aire a placer. Leite sabe que tiene el don amazónico, pero también reconoce que ha dejado pasar oportunidades sin medir las consecuencias. Jugó en la primera división A, con la Universidad Popular Autónoma del estado de Puebla, fue su principal arma y no pasó más.

Han pasado seis años desde que dejó Brasil. Se casó con una mexicana y tiene dos lindas niñas. Pero tiene la necedad que sólo el futbol puede crear. A sus 24 años es entrenador de futbol en un rudimentario campo de futbol rápido de la delegación Gustavo A. Madero Es un hecho que se ha resignado a jugar sólo en el llano y por unos cuantos pesos.

Varados en México y a 11 mil kilómetros de casa, los planes de vida continúan. Algunos buscarán ser mexicanos por la vía de la naturalización y otros pensarán en la patria, pero seguirán soñando con el futbol.

2 comentarios:

Luisinio Garnica dijo...

Eso es verdad yo recuerdo cuando tenía 14 años vi jugar a Cuauhtémoc Blanco con el equipo de san Gerardo el dueño era un bodeguero de los pollos el ya estaba en el América

Luisinio Garnica dijo...

Eso es verdad cuando yo tenía 14 años vi jugar a Cuauhtémoc Blanco en el equipo san Gerardo el dueño era un bodeguero de pollos el ya estaba en el América